
Pero lo verdaderamente intrigante es qué lleva a un tuno a convertirse en tal. ¿Es el amor por la vestimenta excéntrica?. ¿La erótica de las mayas?. ¿Las puntillas?. ¿Que no consiguen hacer ningún amigo en la facultad?. ¿Que les gusta travestirse en superhéroe (por la capa) afeminado?. Lo que está claro es que no el amor a la música. Si no formarían un grupo o elegirían canciones bonitas del folklore tradicional y no las cuatro tonterías que cantan siempre (Clavelitos, Fonseca...). Si algún tontuno nos puede sacar de la duda con esto de la vocación tontuna se lo agradeceríamos.
Esa pinta de afeminados es la que les obliga a cantar con voces engoladas. Si no fingieran tener voz de machotes el efecto sería aún más risible. Imagináoslos cantando con voz de falsete. Eso ya sería de charlotada. Dicha obligación de demostrar su virilidad tiene también como consecuencia la necesidad de parecer monos en celo. Rodean a las mujeres cual buitre leonado a cadáver maloliente y emiten sus graznidos para confundir a su presa.
Una vez más abogo por la desaparición de este vestigio del medievo. Si la inquisición, los gremios, las ordalías y demás chorradas medievales no han sobrevivido hasta nuestros días, por qué lo han hecho estas maneras y tradiciones bufonescas.