
Los objetos más comunes por añadidura se convierten en enemigos. La típica lampara de araña con la que nadie tiene problemas supone un continuo tintineo cuando la rematas de cabeza. Los pasillos de metro, puertas, toldos y ramas también tienden a ponerse en tu camino.
Además cuando duermes en cama ajena los piesecillos se te salen o te tienes que tumbar en diagonal. Los pantalones te quedan pesqueros y las camisas cortas de mangas. Como veis sólo sirve para bajarle cosas a tu madre de los armarios y jugar al baloncesto con más solvencia.
1 comentario:
Yo cada vez encuentro más ventajas a ser bajita. Anda que no me he colado yo en lugares...
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