martes, 27 de enero de 2009

De la tabaco-fobia

Todos sabemos que fumar tabaco produce cáncer. Y respirar el humo de los cigarrillos ajenos también. Por eso está prohibido fumar en espacios cerrados públicos. Pero de ahí a que la gente te mire mal porque fumas al aire libre, haga aspavientos o murmure hay un abismo. Porque en realidad casi todo hoy en día da cáncer. El sol. Las frutas y verduras que proceden de cultivos transgénicos (casi todas). Las carnes de animales alimentados con piensos transgénicos (casi todos). El pescado que procede de aguas contaminadas (casi todo). La comida demasiado tostada. Los ahumados. Las conservas en salazón. Las grasas hidrogenadas (mantequilla). El azúcar. El aire que respiramos en las ciudades. El hormigón de los edificios. Las ondas que producen los teléfonos móviles, microondas, torres de alta tensión, etc... Algunas cremas para la piel. Los envases de plástico de la comida y el cif con que nosotros lo envolvemos para meterla en la nevera. El pvc, las pilas y baterías. Podría estar horas y horas.

Y no por ello miro mal al sol. Pobre Lorenzo. Ni al que habla cerca mío con el móvil. Ni al camarero que me trae el filete demasiado hecho. Ni al obrero que coloca el hormigón. Ni al agricultor que compra semillas transgénicas Monsanto...

Además el estrés está demostrado que también provoca cáncer. Y el que no pueda fumar cuando me de la gana a mí me produce mucho estrés. Y la gente que habla a gritos. Y los que no se asean con la suficiente asiduidad. Los que no se lavan los dientes y su aliento te produce arcaditas. Los que ponen música en el móvil en el metro o por la calle (doble cáncer). Los que conducen mal. Los que llegan tarde (parezco Sara) etc, etc... Y nada de ello está vedado. Ni nadie te prohibirá entrar al trabajo o al metro por no limpiarte los dientes, o por estar hablando por el móvil.

Y en los productos, te tienen que avisar que llevan determinados componentes altamente sospechosos. Pero está permitido venderlos. ¿Acaso se le pone un impuesto a la mantequilla?. ¿O al hormigón?. Pues el tabaco se grava para compensar los gastos hospitalarios. Pido equidad en la sanción de productos cancerígenos. Porque ultimamente conozco más gente que se muere de otros cánceres que del de pulmón. Y gente que no había fumado jamás. No obstante, fumar perjudica muy seriamente la salud.

4 comentarios:

yo soy dijo...

Yo no estoy en contra del tabaco, que cada uno haga lo que le apetezca, yo tendré otras adicciones que a cualquiera le pueden parecer mal, que le vamos a hacer los vicios nunca fueron sanos. Pero se agradece cuando sales de un bar o restaurante y tu cuerpo entero, ropa,etc. no huele a tabaco :)

hormiga dijo...

Elena tiene razón, gabriel. estoy harta de vuestros humos y los ajenos. Es verdad que la gente lleva el pelo sucio, pero si a cambio de aguantar la respiración en el metro, puedo llegar a una cafetería deshumificada, me alegro bastante. Si no acabaría muerta por tanta condensación de olores...

Javi dijo...

Eso de que está prohibido fumar en lugares cerrados es mentira y es lo único que exigimos los no fumadores y según tú: tabaco-fóbicos.

El hecho de ser un estúpido que está poniendo en juego sus pulmones y su capacidad respiratoria, además de poner piedritas en la balanza de sufrir una muerte lenta, dolorosa, axfisiante como la producida por el EPOC o el cáncer de pulmón, es el propio fumador. Pero que fume en su p... casa o al aire libre, que a los demás nos deje en paz.

Anónimo dijo...

Ningún ser vivo del planeta es capaz de autolesionarse por placer. Tan sólo el ser humano es capaz de fumar a sabiendas que este acto perjudica su salud, y encima se cabrea por que se lo prohíban. Su mente se cabrea y su cuerpo da saltos de alegría por el alivio de meterle otro chute de nicotina y alquitrán a sus pulmones y corazón.

Y es que la estupidez humana no conoce límites.

Cuando te pones malito, ¿para qué vas al médico? ¿por qué te compras los fármacos que te receta?

Que hipocresía, no hagáis nada de eso. Para qué os preocupáis de es manera si por otro lado os estáis torturando por gusto. Por un lado cuidáis de vuestra salud y por otro lado os la reventáis.

Lo dicho, la estupidez humana no conoce límites.