A pesar de haberme hecho amar la electrónica. De haber inventado el corta y pega musical. De tener dos de los mejores discos de la historia (Endtroducing & Private Press). De habernos dejado con ganas de más en el Summercase pasado. Y de ser uno de mis referentes musicales. Este hombre, anoche, hizo el ridículo en la Riviera. Porque decidió pasar de su repertorio. Porque nos brindó una sesión autocomplaciente y manida. Porque remezcló temas tan lamentables que no merecen ni ser comentados. Porque de no ser por la grata compañía de Guillermo, Dani, Inés, Gelo y Mate me hubiera marchado a la media hora. Porque además los visuales de las pantallas eran patéticos. Porque me dieron ganas de volver a la drogadicción de la decepción inmensa que me causaron. Y lo peor de todo es que encima parecíamos los únicos desilusionados, porque toda la gente a nuestro alrededor bailaba cual sordos oligofrénicos.Sólo deciros que el gran triunfador de la noche fue Kid Koala (que sólo contaba con tres platos y tres cuartos de hora escasos) frente a los ocho platos de Dj Shadow y Cut Chemist y sus dos horas de sesión soporífera. Jamás me hubiera imaginado despotricando de Josh Davis, pero nobleza obliga. Si podéis reembolsaros el dinero de la entrada, no lo dudéis. No merece la pena ver a estos dos mamarrachos embaucadores.
